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domingo, 22 de marzo de 2020

Estrés y alimentación

Oh, qué ansiedad, miedo, nerviosismo, impaciencia, aprensión, el deseo de desaparecer ... ¡Dios mío! ¿¿Que es eso?? Bueno, estos son algunos de los síntomas del famoso estrés, que desde entonces ha adquirido proporciones muy devastadoras.

Estrés y alimentación

Estrés y alimentación

¿Quién nunca, en algún momento de sus vidas, presentó algunos de estos síntomas? Bueno, el estrés es una sensación de miedo, incomodidad y preocupación y no siempre se conoce el origen de estos síntomas.

A menudo se desencadena por razones como cargos en el hogar, en el trabajo, una competencia o un examen universitario, atascos de tráfico, facturas a pagar ... Y cuando menos te das cuenta de que estás irritado, con dolor de cabeza, dolor muscular, cabello comienza a caerse, las uñas se debilitan, la presión arterial y la frecuencia cardíaca aumentan y, a fin y a cabo... ¡estás estresado!

Científicamente hablando, se puede definir como la suma de las respuestas físicas y mentales causadas por ciertos estímulos externos (estresores) y que permiten al individuo (humano o animal) superar ciertas demandas del entorno y el estrés físico y mental causado por este proceso.

Popularmente, el estrés puede definirse como la suma de sensaciones catastróficas que insisten en tocar a su puerta, es decir, ese día en que todo tiende a salir mal y termina enojándose y deseando que todo salga al aire.

¿El estrés hace daño? Con la más absoluta certeza... ¡Sí! El estrés es una defensa natural que nos ayuda a sobrevivir, pero la cronicidad del estímulo estresante tiene consecuencias perjudiciales para nuestro cuerpo. Los factores estresantes, además de causar un desequilibrio hormonal en el cuerpo, alteran las reservas de nutrientes, vitaminas y minerales que pueden causar diversas enfermedades.

Enfermedades como: enfermedades del tracto gastrointestinal, enfermedades cardiovasculares, dolor muscular, hipertensión, depresión y también causa una disminución en nuestro sistema inmunológico, dejando así nuestro cuerpo propenso a infecciones.

Pero no se alarme, por suerte, existen varios métodos para evitar o combatir ese estrés y uno de estos métodos de gran importancia no es más que promover un cambio en los hábitos alimenticios y buscar un estilo de vida más saludable.

En cuanto a los hábitos alimenticios, mantener una dieta equilibrada es el paso principal. Los alimentos como el exceso de azúcar, los refrescos, los productos industrializados, la cafeína, el alcohol, los cigarrillos, entre otros, es decir, los malos hábitos en general, pueden agravar el estrés y empeorar al individuo y, por lo tanto, deben disminuido o evitado

El consejo principal para combatir el estrés es consumir alimentos naturales de diferentes colores, cuanto más colorido sea el plato, más sustancias que combaten los radicales libres serán ingeridas.

Se debe dar preferencia a alimentos como las verduras (brócoli, achicoria, acelga y lechuga) y frutas, ya que son ricas en vitaminas B y C, además de algunos minerales como el magnesio y el manganeso.

El calcio debe ser reemplazado por la ingestión de leche y productos lácteos ya que estas reservas se agotan con el estrés.

Además de la comida, la práctica de actividad física es muy importante porque, además de aliviar la tensión, ayuda a mejorar las funciones cardiovasculares y respiratorias.

Entonces, eso es todo, ¡para combatir el estrés crónico, una dieta saludable y equilibrada!

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